Y Pedro tomó la batuta

Manuel Jesús García Martín, exdelegado de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga (2008-2012)
1 de noviembre de 2015

Ilustración José R. SánchezMi infancia fue como la de otros niños y niñas de mi generación nacidos antes de la democracia, en una España donde los barrios de la gente trabajadora sufrían un urbanismo inhóspito, de calles sin asfaltar, con déficit de saneamientos y aceras oscuras en cuanto caía el sol. La vida ciudadana no era mucho más luminosa, con unas carencias de equipamientos culturales que ahora nos parecen esenciales en una sociedad democrática.

Y en esto llegaron los primeros ayuntamientos con corporaciones elegidas democráticamente y unos alcaldes que encarnaban la esperanza de mucha gente que quería libertad, bienestar y cultura en los barrios de las ciudades. En Málaga tuvimos la fortuna de tener a uno de esos alcaldes jóvenes, que venían con el ímpetu de transformar la España en blanco y negro que encontraron, en la de aquellas ciudades vivas y llenas de color dibujadas por José Ramón Sánchez en los carteles electorales de 1979. Pedro Aparicio era un hombre ilustrado, de voz grave y profunda, que sentía pasión por la cultura y por dejarnos un legado de vida cultural ciudadana que nos conectase con la Europa democrática que tanto admiraba.

Tres grandes proyectos culturales transformaron Málaga para siempre y perduran hasta nuestros días gracias a su impulso y convicción, la Fundación Casa Natal de Picasso, el Teatro Cervantes y la Orquesta Filarmónica de Málaga, sentando las bases sobre las que luego seguiríamos creciendo en torno a la cultura como motor de progreso. Después llegaron el Museo Picasso y la recuperación del Teatro Romano como espacio monumental y escénico, y las obras para transformar la Aduana en el gran Museo Provincial de Málaga, que todos deseamos que se inaugure próximamente.

Me atrevería a afirmar que de todo el legado de su política cultural municipal, la Orquesta Filarmónica de Málaga fue la pieza más querida, de la que se sentía más orgulloso, por su carácter de hombre culto, melómano enamorado de la música. Siendo delegado de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga, tuve la satisfacción personal de compartir con él, con el alcalde de mi infancia, los actos de conmemoración del XX Aniversario de la OFM en 2011, y sentir la emoción y pasión de sus palabras intactas al hablar de los comienzos de la orquesta, de su querida orquesta.

25 años han pasado desde el comienzo, con grandes directores al frente del proyecto musical de la orquesta, con diferentes responsables públicos de las dos Administraciones que comparten esta institución cultural, Ayuntamiento de Málaga y Junta de Andalucía, con un excelente equipo humano de profesionales que se ocupan de que crezca temporada tras temporada. Pero todo comenzó con un gesto un día hace dos décadas y media, el día en que Pedro tomó la batuta de este gran proyecto cultural. ¡Que no pare la música!